domingo, 6 de mayo de 2012

Sigo acá

Bueno, hace tanto que no escribía por acá que recién ahora veo la nueva interfaz de Blogger.

Mientras decido si cerrar o  no el blog, y aprovechando que tengo unos minutos libres, les cuento qué es de mi vida últimamente (aunque no me los imagino muy preocupados...):

-Hace más de dos meses echaron a mi jefe y todavía no pusieron un reemplazante. Mi área somos sólo dos personas, y mi trabajo depende de esa persona que ahora no está. No sé cuánto tiempo más voy a resistir ir a la oficina para hacer nada.
-Abandoné danza después de cinco clases. Me cansaba más de lo que me divertía.
-Sigo estudiando batería pero todavía no me pude comprar una porque no termino de tirar porquería para hacer un espacio para ubicarla.
-Somatizo todo y tengo nuevas dolencias. Al menos las del año pasado se curaron (o no empeoraron).
-Nuevamente me fui de viaje sola y me encantó. Si alguien de Mendoza me lee, sepan que tienen una hermosa provincia.
-Mi primera salida nocturna del año fue anteayer. Fui al teatro. Con mi hermana. Si eso no es vejez, no sé qué es.
-Se me puso en la cabeza comprarme una cámara de fotos y hasta que no lo haga no voy a estar en paz.
-Me muero de ganas de cantar pero me da demasiada fiaca ir a los ensayos. Definitivamente, es vejez.

Espero volver pronto con algo más interesante para contarles. Tengo un borrador sobre algo que quiero contarles pero es tan doloroso (?) que me cuesta terminarlo.


sábado, 31 de marzo de 2012

Buenos Aires

Me encanta Buenos Aires. Para los "nativos" no debe ser nada fuera de lo común, pero a los "pajueranos" nos deslumbra. La primera impresión que se tiene (o al menos a mis ojos) es que todo es enorme: los edificios, las avenidas, los carteles, los contenedores en el puerto. Otra cosa que me gusta es que siempre, a toda hora y en todo lugar, hay algo para hacer o para ver. Todas las veces que he estado he tenido la suerte de alojarme en pleno centro (¿o debería decir microcentro?), por lo tanto todo lo que me rodea es lindo e interesante. Si agregamos los negocios que acá no tenemos, la cantidad de extranjeros que siempre hay dando vueltas (y la oportunidad de poder hablar en otro idioma si por casualidad nos preguntan algo!), y descansar de escuchar nuestra tonada, la ciudad me resulta más que atractiva. Por lo menos una vez al año hay que estar ahí aunque sea un par de días.

Se imaginarán entonces mi felicidad cuando hace dos semanas me dijeron "mañana tenés que estar en Buenos Aires". Era la primera que vez que iba a trabajar (en el 2006 me mandaron dos semanas pero para hacer un curso), y ahí las cosas cambiaron, y Buenos Aires no es tanto una tierra de ensueños cuando hay obligaciones que cumplir.

Si bien la oficina está en una ubicación inmejorable (y el hotel en el que me alojé también), en esos cinco días (o antes) el ritmo de la ciudad me agotó. Acá tengo mi horario de almuerzo, que se respeta y durante el cual estoy tranquila. Allá era salir corriendo a comprar algo y volver a comer en el escritorio mientras se sigue trabajando. El primer día me fui casi a las 20.30. El jefe que tenía me pedía mil cosas a la vez y en 10 segundos quería que las tuviera listas a todas. Los días que salía medianamente temprano, estaba tan agotada que lo único que quería era cenar y dormir.

Muchas veces consideré la posibilidad de irme a vivir allá, pero después de esta experiencia, creo que lo pensaría dos veces.

Reformulo: me encanta Buenos Aires, pero sólo como turista.

viernes, 9 de marzo de 2012

Trastorno de ansiedad

Les anticipo que esta entrada es un poco densa, pero necesito desahogarme. A lo mejor hay alguien que pasa por lo mismo y me da algún consejo, o aunque sea un "te entiendo".

La primera vez fue a principios de 2002. Creo que empezó cuando me compré unos lentes de contacto que me dejaron unos defectos en la visión por un par de días. Luego de la visita al oculista, del reclamo a la óptica y de los nuevos lentes, ya no tenía de qué preocuparme, pero había quedado algo nerviosa, o deprimida. Rara. Semanas después, mientras cursaba el ingreso a Comunicación Social, me empezó a pasar algo más raro. Cuando iba por la calle sentía que me mareaba o que me iba a desmayar, cuando quería estudiar no podía concentrarme (mi hermana me tenía que leer), se me había cerrado el estómago y estaba constantemente nerviosa (movía un pie o me mordía una uña). Los días que tenía ensayo de coro no quería ir, pero tampoco quería quedarme en mi casa. No recuerdo cuánto duró (no más de diez días, supongo), pero se me pasó, solo.

La segunda vez fue en septiembre de 2004. Después de haber estado cuatro días en cama por una faringitis, el día que tenía que volver a trabajar me sentía rara, como flotando, así que fui a avisar que me volvía a mi casa. Si mal no recuerdo esa tarde me desmayé porque no había comido casi nada. Al día siguiente volví a la oficina, pero cerca del mediodía me empecé a sentir rara otra vez, mareada, nerviosa. Mi papá me fue a buscar y me llevó al trabajo de mi mamá (un servicio de emergencias), donde un médico amigo de ella me dijo que tenía una crisis histérica y me recetó unas pastillas. Éstas me calmaron un poco pero seguía igualmente rara, así que fui a la guardia psiquiátrica de un sanatorio, donde me diagnosticaron trastorno de ansiedad y me derivaron a un psiquiatra, al cual fui pocas sesiones y quien me dijo que para curarme tenía que liberarme de lo que me estaba haciendo mal. Yo sabía qué era, pero no quería hacerlo, así que entre pastillas la fui piloteando por casi un año.

Me cambié de trabajo y mejoré un poco, pero a fines de 2006 volvieron los mismos síntomas: no poder comer, sentir que me mareaba, nervios. Fueron unos 4 meses en los que bajé muchísimo de peso, hasta que finalmente tomé la decisión que el psiquiatra me había aconsejado un par de años antes, y mágicamente me recuperé.

O casi. A fines de 2007, otro asunto de mi vida hizo que la locura volviera. Otra vez fue necesario cambiar de trabajo para alejarme de lo que me estaba haciendo mal, y me recuperé y me mantuve sana por más de un año. A principios del 2009 me atacó otra vez la ansiedad pero duró apenas unos días. Durante el 2010 no recuerdo, pero creo que estuve bien. El 2011 fue un desastre, y si bien no llegué a experimentar todos los síntomas de la ansiedad, estuve nerviosa y bajé de peso. Ahora parece que todo el año anterior se me vino encima y los síntomas del trastorno también. Y como si eso no fuera suficiente, zas! una mala noticia en el trabajo, que en circunstancias normales no me habría afectado demasiado, terminó destruyéndome y caí nuevamente. Hace más de una semana que volví a tomar un ansiolítico porque no puedo dormir, me despierto con nervios como si estuviera a punto de tirarme de un avión con un paracaídas que sé que no se va a abrir, tengo un nudo en la garganta que no me deja tragar nada sólido, como tengo hambre me imagino que estoy por desmayarme y eso me asusta más y me pone más nerviosa, el corazón está a mil, tengo ganas de llorar sin motivo (la semana pasada tuve dos crisis de llanto inexplicables), no tengo ganas de hacer nada.

Busco leer cosas que me ayuden pero no siempre funciona. Los ejercicios de yoga que aprendí para estos casos no me hacen nada. En otras ocasiones me hizo muy bien el reiki y las flores de bach, pero la mina que me atiende está de vacaciones. Mi médico homeópata también me dio un turno para muy adelante. No sé si ir a un psicólogo. Me da por las bolas pagarle a un desconocido sólo para contarle las desgracias de mi vida. No tengo con quién hablar, mi familia ya está harta de estas crisis mías y no tengo amigos lo suficientemente cercanos como para que me banquen en esto, la única amiga que me entiende, porque además sufre de lo mismo, está en Canadá. Voy a retomar danza, para ver si libero toda la mierda energética que tengo acumulada. Ah, también leí que estos problemas tendrían una causa química, de los neurotransmisores que cuando se liberan en la sangre producen estos trastornos psicológicos; tengo el dato de un médico que es muy bueno en este asunto pero tampoco quiero que me haga mil estudios y me llene de medicamentos.

El que nunca pasó por esto (angustia, trastorno de ansiedad, ataques de pánico) no sabe lo que es. Ya he escuchado mil cosas, desde "eso porque no tenés problemas serios, solamente pensás en pavadas" hasta "relajate, todo está bien". No se puede. Yo sé que es mental, que tengo que controlarme, tranquilizarme, pensar en que no me va a pasar nada porque en definitiva me pasó otras veces y ya sé cómo es y de todas me recuperé, pero no siempre lo logro. Los que me rodean no entienden lo mal que uno se siente y no entienden que no quiera salir, o que no tenga ganas de reirme, o que no tenga energías para nada. Otras veces la gente ni se entera, finjo una sonrisa, sostengo una conversación mientras mentalmente pienso "por favor que se calle y se vaya o me voy a desmayar acá mismo". Lo que más me preocupa es que la pelota de angustia que tengo en la garganta no me permite comer, y cada vez parezco más un esqueleto. ¿Por qué no soy de esas personas que cuando están ansiosas comen y comen?

En fin, así es como me siento por estos días. Bastante confuso me debe haber salido el texto, porque lo escribí de corrido casi sin pensar. ¿A alguno de ustedes les pasó algo similar? Seguro que sí. Me acuerdo que en una época, éramos cuatro mujeres en la oficina, y las cuatro habíamos pasado por esto en algún momento.

Me pregunto si estas idioteces mentales también ocurrían durante la edad media o son cosa de la vida moderna.

martes, 21 de febrero de 2012

Vacaciones extra large

Diciembre 2011/Enero 2012: la fábrica en la que trabajo decide parar por tres semanas, por lo que se me suma una semana de vacaciones a las dos que me corresponden. Descanso a full.

Febrero 2012: entre el carnaval y el día del empleado metal-mecánico que se festeja el viernes (y que no se trabaja), nos dieron miércoles y jueves de asueto, que si lo sumamos al feriado del próximo lunes nos da como resultado otra semanita de descanso (y de hacer cosas que si estuviera trabajando no tendría tiempo de hacer - como actualizar el blog, por ejemplo :P)

Después voy a tener que recuperar haciendo horas extras, pero mejor no pensar en eso todavía.

domingo, 15 de enero de 2012

Tres partes

1. El año que pasó

Si tuviera que decir cómo fue mi 2011, la primera palabra que me sale es "malo". Tanto que empecé a escribir esta entrada pensando en publicarla el 30 o el 31, pero decidí esperar unos días por si alguna otra "desgracia" ocurría justo antes de terminar el año. Ya desde los últimos días de diciembre de 2010, problemas de salud de mi papá nos afectaron de manera ininterrumpida hasta febrero, y luego esporádicamente hasta noviembre. Yo también me enfermé (nada demasiado grave) varias veces, y fui a más médicos y me hice más estudios y análisis que en toda mi vida. Además mi trastorno de ansiedad volvió por enésima vez y perdí unos cuantos kilos. Un año largo, a simple vista horrible, y quería que se fuera lo antes posible.

Pero me puse a pensar que así como fue de largo, sirvió para que viviera muchas cosas bastante buenas. Aunque pasé las vacaciones yendo de un hospital a otro, después me fui de viaje sola, a un lugar que no conocía, y lo pasé espectacular. También viajé con mi hermana a otro lugar que no conocía para disfrutar de la estadía en un hotel 4 estrellas que me había ganado en una fiesta. Después de 20 años cumplí mi sueño de aprender a tocar la batería. Toqué y canté en escenarios grossos, y una noche, en una casa desconocida, con gente apenas conocida, disfruté muchisimo improvisando en la batería mientra otros cantaban y tocaban la guitarra. Fui a ver ópera y fui a recitales de rock (y estuve a dos metros de Steve Morse!). Me peleé tanto con un peluquero que de milagro no tuve un infarto. Sobreviví al hecho de que mi única amiga se haya ido a vivir al otro hemisferio. Pasé del amor al odio (o del enganche a la indiferencia, mejor dicho) en una semana. Conocí en carne y hueso a personas a las que sólo conocía por internet, y no decepcionaron. Me reí mucho en los after offices. Llegó una bebé a la familia. En el trabajo pasé de querer irme a "de acá no me sacan más". Ví, leí y escuché muchas cosas lindas.

Espero que cuando pase el tiempo y piense en el 2011 sólo recuerde el segundo párrafo.

2. Transición

Por diversas circunstancias con mi mamá pasamos el año nuevo en Mar del Plata. Pensábamos que iba a ser todo lindo y glamoroso. La odisea empezó cuando no encontrábamos ningún lugar abierto para cenar, y los pocos que había nos querían cobrar $ 220 por persona. Finalmente nos sentamos en un comedero donde había que compartir mesa con otras personas, pero nos fuimos cuando nos dimos cuenta de que con la cantidad de gente que había no íbamos a alcanzar a probar bocado antes de que terminara el año. Volvimos al hotel resignadas a cenar ahí y a pagar lo que nos quisieran cobrar. No había lugar. Nos mandaron al bar, que estaba lleno de holandeses (supongo, eran rubios y hablaban un idioma inentendible) que eran corredores, mecánicos y demás staff del Dakar. Conseguimos dos lugarcitos en un rincón, el menú era bife con verduras o bife con verduras, y a eso de las once ya estábamos en cama. Mi mamá se durmió y cuando dieron las doce me asomé a la ventana para ver los fuegos artificiales. No se veía ni uno, así que volví a la cama, puse el canal local, y los vi desde ahí. Mi mamá recién se despertó cuando empezaron a llamar los parientes. A mí me ponen incómoda los saludos, así que volví a la ventana y me puse a mirar cómo dos o tres holandeses cambiaban ruedas de unos autos. "Qué raros", pensé, "no les interesa festejar" (mirá quién lo dice).

3. Lo que viene

Los primeros días fueron más de bajón que de euforia. Ni el mar me levantó el ánimo. Como no tenía nada para hacer, lo único que hacía era pensar cosas negativas. Volví a casa, volví a la rutina del trabajo, y seguía igual. Fui al médico y me dejó un poco más tranquila con respecto a ciertos problemillas que estoy padeciendo. Se ve que eso era lo que me estaba jodiendo durante las semanas anteriores porque desde entonces estoy mejor.

Estoy entusiasmada, con ganas de hacer cosas. Quiero bailar. Voy a seguir haciendo música, tal vez agregando un nuevo instrumento. Quiero sacar más fotos. Quiero hacer amigos. Quiero ir a fiestas y reuniones divertidas. Tengo ganas de ir a recitales. Quiero (y debo y voy a) aumentar unos cuantos kilos. Tengo ganas de viajar. Espero que en el trabajo todo siga igual de bien hasta ahora, y que yo y las personas que quiero tengamos salud. Voy a intentar escribir más y mejor en el blog. Espero, finalmente, conseguir un novio.

Ya aprendí que pedir deseos a las estrellas no sirve. En cuanto a lo que de mí dependa, prometo ponerme en movimiento y salir a conseguirlo.

¡Feliz año nuevo para todos!*

* Un poco más y estamos en febrero, pero nunca es tarde para enviar buenos deseos :)

domingo, 18 de diciembre de 2011

In-Fidelidad

Siempre dije (y lo sostengo) que nunca sería infiel, porque cuando estoy con alguien de ninguna manera puedo interesarme por alguien más. Una vez discutiendo esto en un foro, alguien dijo "claro, es muy fácil ser fiel cuando no tenés tentaciones, lo difícil es querer estar con otra persona y no hacerlo por respeto a tu pareja".

Entonces me pregunto: ¿qué es la fidelidad? ¿Estar con alguien aunque ya no lo amemos y aunque queramos estar con otro, solo porque prometimos serle fieles? Si a mi novio/marido le pasa eso, prefiero que se vaya y no que se quede conmigo aguantándose la tentación de estar con otra sólo por serme "fiel". Si se "tienta" con otra es porque ya no me quiere, punto. ¿Para qué obligarlo a seguir al lado mío?

jueves, 24 de noviembre de 2011

20 años

Un día se murió Freddie Mercury y yo no sabía muy bien quién era, pero recuerdo a mis padres consternados por la noticia. Unos días después, todavía curiosa acerca de quién era ése que se había muerto y del que todos hablaban, me puse a escuchar Innuendo, el último (hasta entonces) CD de Queen. El primer tema es el que le da nombre al álbum y el que cambió mi vida, y lo digo casi sin exagerar. Imagínense, yo tenía doce años y mi bien más preciado era un cassette de Xuxa. Pero hubo algo, no sé si fue la guitarra española, la dulzura de "you can be anything you want to be...", o la mezcla de estilos dentro de la misma canción, que me hizo enamorar instantáneamente y para siempre de Queen.

Decía que mi vida había cambiado a partir de ese momento, porque fue entonces que empecé a crecer y a convertirme en mucho de lo que soy hoy: empezó a gustarme la buena música, empecé a escribir, empecé a estudiar inglés (y nació también mi obsesión por Inglaterra); canté por primera vez en un coro y aparecieron las ganas de tocar la batería. La primera vez que recuerdo haber estado deprimida fue una tarde de séptimo grado. No sé por qué podría deprimirse una chica de 12 o 13 años, pero ese viernes a la tarde, mientras escuchaba la voz de Freddie Mercury, conocí una de las sensaciones que me acompañaría gran parte del resto de mis días.

La música de Queen me provoca una felicidad inmensa y ha estado conmigo en diversas situaciones de mi vida, y muchas veces me puse a pensar qué habría pasado si Freddie no se hubiera muerto. A lo mejor nunca le habría prestado atención y hoy sería fanática de, no sé, U2. Así que gracias Freddie por dejar de existir (?).

Nunca tuve "ídolos" ni fui muy fanática de nada ni de nadie, pero si alguien merecía ese honor y una mención en mi blog, ése es Freddie. best.singer.ever. La única voz que me levanta el ánimo, que me pone la piel de gallina, que me hace caer los calzones, y que, todavía después de veinte años, me hace llorar.

Si me prometen que va a ser así, capaz que me animo a tener un hijo


Practicando el baile del caño


Make me yours


Menos mal que no consiguió el trabajo

Make me yours, again